Yoga
Yoga para embarazadas o cómo hacer a mamás y bebés más tranquilos y felices

Embarazada. Foto: Denis Hernández.
Estrés, preocupación, molestias en el cuerpo…es lo que enfrenta una mujer próxima a tener un hijo. El acontecimiento que se supone es feliz puede convertirse en ansiedad abrumadora, sin contar con la agitación de los tiempos actuales. El antídoto es la yoga, disciplina que actúa integralmente en el beneficio de los seres humanos; y, también, en la futura madre.
Maria Eugenia Reyes es profesora de yoga para adultos y embarazadas. Imparte clases en el Centro Narayan Kundalini. Ella conoció los beneficios de la relajación luego de enfrentar una enfermedad.
“Padecía dolores muy fuertes en la columna, y dos veces me había paralizado. Mi médico me dijo que lo mejor era la operación y, por supuesto, no quise. Leí un libro de un médico hindú y a pesar de que el tema principal era el Alzheimer, hablaba de la columna y recomendaba practicar algunos ejercicios de Yoga Kundalini. Yo no sabía en dónde podía aprenderlo. Después, en un anuncio en el periódico encontré un lugar donde ofrecían clases de yoga, decidí inscribirme. Antes de eso yo no podía dormir por el dolor en la columna. La noche posterior a la primera clase, dormí como nunca. Claro que el dolor no cesó inmediatamente, pero a los dos meses mis dolencias disminuyeron. En dos años ya estaban erradicadas”.
La sorpresa fue mayor cuando observó que su cuerpo se hacía más flexible, incluso en mayor grado que cuando era joven. Como le agradaba ayudar a los demás, tomó cursos para convertirse en maestra de yoga regular, y más tarde aprendió para mujeres en maternidad. Retomó la corriente del Yoga Kundalini, ya que, explicó, se diferencia de las otras porque sus resultados son más visibles a corto plazo, aunque todas tienen un fin positivo.
El pilar de la filosofía yoguística es la respiración: “Aprendes a utilizar tus pulmones. Al hacerlo tu mente se tranquiliza. Cuando tienes claridad en ella, la glándula pituitaria suelta ciertos químicos que van directo a los meridianos del cuerpo”, señaló María Eugenia. La técnica es recomendable para personas aprensivas o nerviosas, a quienes ayuda a serenarse al momento del parto y eliminar miedos.
Cuando la mujer se encuentra más tranquila acepta fácilmente los cambios que tiene el organismo, y así dispone de una conexión más cercana con el bebé.
Existe mucha diferencia entre una mujer preñada que practica yoga y otra que no. “Algunas de mis alumnas han tomado clases en el segundo embarazo y fue más calmado que en el primero. Además, he visto que el 80 por ciento de sus bebés son más tranquilos, y reconocen sin problemas sonidos y olores”.
A pesar de los beneficios mentales, la meditación no actúa mágicamente. “Hay personas que se molestan con algunos ejercicios, debido a que tienen bloqueos mentales. Es necesario eliminarlos para sentirse mejor”.
En el aspecto físico, la yoga ayuda a todos los sistemas del cuerpo: da elasticidad a los tejidos musculares, hace más flexibles las articulaciones, sobre todo la pelvis; fortalece los músculos; activa la circulación y refuerza las piernas para aguantar el peso del niño.
Una mujer que jamás ha practicado yoga puede incorporar esta disciplina en el embarazo. Si la mujer ya es una practicante, el bienestar aumentará.
“Yo lo recomendaría antes de que la mujer decida tener un hijo, igualmente que cuide su alimentación”. Desde las 12 semanas de concepción o a los tres meses es suficiente para que la madre comience con los ejercicios y termine hasta el alumbramiento mismo.
Es muy importante que las mujeres encintas no realicen rutinas sin asesoría de un maestro: algunas asanas (posturas) pueden ser contraproducentes. Los instructores están capacitados para indicar qué ejercicios pueden ser practicados en casa.
Así mismo, en clases se sigue una secuencia que evita que las mujeres se lastimen. Todo depende del propio organismo y el estado físico de cada mujer. No se debe experimentar dolor con ninguna de las posturas ni forzar al cuerpo más allá de su capacidad. Es vital que las mujeres consulten a su médico antes de inscribirse a cualquier curso, el decidirá si es recomendable realizar los ejercicios.
Es necesario que el practicante sea disciplinado y no falte a las sesiones. “Mucha gente cree erróneamente que practicarlo solamente un mes le dará resultados por siempre. Hay que ser constantes”.
Las clases que imparte María Eugenia duran un poco más de una hora, dos veces por semana. Aunque cada alumna establece el tiempo que le dedicará al yoga prenatal de acuerdo a su cuerpo. Eso significa también que cada una se comprometerá a dedicarle tiempo a la meditación. Ella recomienda que si hay posibilidad de suspender las jornadas laborales completamente durante la maternidad, se estará más concentrada. No significa que la yoga garantice un parto natural o que no existan complicaciones durante el mismo.
“Cuando un bebé viene atravesado, a pesar de que la madre cumplió con todos los ejercicios, esa situación no se puede cambiar. Puede ser que algunas veces sí funcione y otras no”.
También existen clases después del parto, que permiten una recuperación física más rápida. En el aspecto mental, las practicantes de yoga no sufren depresiones post parto. Aunque el yoga no indica cómo desarrollar específicamente la etapa de lactancia, algunos maestros, como es el caso de María Eugenia, capacitados de manera independiente, dedican una sesión del curso para aclarar dudas y promover que sus alumnas amamanten a sus bebés.
La base para que una mujer embarazada aspire a una mejor maternidad es además de la salud, la información. Los maestros que impartan clases deberán estar certificados por organizaciones dedicadas al yoga, que exigen no sólo un curso, sino varios: la yoga en sí es una filosofía de vida. Por ello no importa que la mujer siga con rutinas después del alumbramiento. “Una vez que lo aprendes no lo puedes dejar porque te hace sentir mejor”.
María Eugenia Reyes imparte para clases para embarazadas martes y jueves. El centro Kundalini Yoga se encuentra en la calle Justicia número 2964, colonia Providencia, en Zapopan, Jalisco. Los números telefónicos son 36 40 45 21 y 36 41 62 35. También imparte clases particulares.
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Exhibición de yoga. Foto: Mónica Piñera.
Guadalajara, Jalisco, México
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