Miércoles Marzo de 10 de 2010
RSS Avenida 24
   
Textos

Soltando la pluma

La máquina traductora de la belleza o "Eufemia"

Arterias. Foto: Denis Hernández.

Arterias. Foto: Denis Hernández.

El doctor Santiuste, insigne lingüista, fue la sensación del V Congreso Anual de amantes de la Belleza del Lenguaje de la Academia Castellana. Su invento para convertir cualquier texto corriente en palabras armoniosas, correctas, bellas, casi poéticas, era totalmente sorprendente y original.

Una relación más armoniosa entre los seres humanos, a través del lenguaje, era el objetivo de Santiuste.

Explico: la máquina en cuestión era un aparato para traducir automáticamente el lenguaje corriente, e incluso el vulgar, en frases bellas; decir con palabras adecuadas y delicadas, sensibles, las cosas más desagradables, era su función. Así es que, de manera más familiar y a manera de ironía, dimos algunos  por llamarla después “Eufemia”

He de acusar que el proceso no fue sencillo. En un principio la máquina, como cualquier aparato de lógica programada, sin imaginación, traducía con mediocridad y sus resultados eran similares al traductor automático de idiomas que ofrecen ciertos portales de Internet.

He aquí algunos ejemplos, como muestra de este prodigio que en adelante lograría que todos, aun con la más pobre educación, pudiéramos escribir cartas, mensajes o conversaciones dignas.

Texto de prueba 1:

“Estoy de malas y me da terrible hueva hacerte caso en este momento, pichoncito, mejor sácate por allá con tus quejas”.

Traducción de Eufemia:

“Me  encuentro de negativas y me acomete terrible producto fecundado de pez concentrar en ti mi atención, paloma inmadura, es más ventajoso que te desplaces a otro sitio con la expresión de tus dolencias”…

De alguna manera, estos primeros resultados no satisficieron totalmente al doctor Santiuste. Resultó evidente que la traducción casi literal de ciertas palabras por otras más propias no daba necesariamente ese toque elegante y fino que el doctor buscaba. En sus notas, a las que pude tener acceso hace un mes, se puede leer su disgusto: “le falta gracia, sutileza”, se quejaba el inventor, frustrado.

Tras algunos ajustes que tomaron varios meses, interrumpidos por una gripe terrible, el doctor Santiuste logró cambios en su fabuloso invento.

He aquí el mismo texto, tras un nuevo proceso de traducción:

Segunda traducción

“Me aqueja negativo talante, y es terriblemente onerosa la carga de atender tus ruegos, vuela lejos, oh paloma recién nacida”.

Esta vez el doctor se sintió triunfante. La frase, bien que no común, era perfectamente comprensible y, sin quitar la dimensión de los sentimientos, en definitiva refinaba las expresiones. Había ya un rasgo de imaginación, de interpretación posible de los sentimientos de fondo y la versatilidad de utilizar otras palabras que dieran el mismo efecto.

A continuación expongo una serie de frases donde se puede ver el efectivo progreso y la utilidad de esta máquina excepcional, que incluso pareciera tener imaginación propia:

Texto de prueba 345:

¡Qué lenta eres!

Traducción de Eufemia

¡Qué despacio existes!

Segunda traducción:

El tiempo se detiene junto a ti.

Texto de prueba 214:

¡No me vengas con mentiras otra vez!

Traducción de Eufemia

No te aproximes portando malas razones de nueva ocasión

Texto mejorado:

Desnúdate de falacia cuando de nuevo te acerques a mí.

Sin embargo, Santiuste se topó aun con un género de palabras que resultaron más complicadas de traducir por Eufemia, por su naturaleza de doble o hasta de múltiples significados o por contener un sentido popular opuesto al académico. Santiuste quiso enfrentar el reto del doble sentido y esto desencadenó el triste fin de Eufemia.

Todo se originó con un texto de prueba que Santiuste intentó traducir desde los primeros días:

Texto de prueba 28

“Se me hace que esto ya valió madre”.

En el primero intento de traducción el resultado fue:

Traducción de Eufemia

“Pareciérame que la cuestión tiene valor progenitivo”.

Evidentemente, esta traducción casi literaria no alcanzaba el significado detrás de “valer madre” y por lo tanto no servía.

Incluso en el segundo intento, el resultado seguía siendo insatisfactorio:

Traducción de Eufemia

“Pareciérame que la cuestión está sobrevaluada”.

Después de un tercer ajuste, el doctor quiso de nuevo intentar el reto de traducir esta frase que incluía las palabras de significados enaltecedores como valor y madre, impregnados sin embargo de denostación.

El doctor Santiuste metió la frase a la máquina:

“Se me hace que esto ya valió madre”

La noble Eufemia, tras minutos de búsqueda se trabó, se aceleró, buscó y finalmente, en un verdadero acto poético, con tronidos, humareda y un gran chispazo; hizo su mejor traducción: valió madre.

   

Hay un rumor que inunda el aire

Flores. Foto: Denis Hernández.

Flores. Foto: Denis Hernández.

Hay un rumor que inunda el aire,

incierto sollozo filtrándose en tu alma.

Un sol de tarde próxima a la muerte

Ilumina tus pupilas y las vuelve rojo fuego.

Hay un temor que lento va inundando

Se cuela entre las grietas de tu alma

La noche envuelta entre tus brazos

Frazada hueca, sin cuerpo ni sabores.

Hay un punto extremo entre los valles

Allí tu alma espera mi regreso

Y yo que aún no te conozco

Apuro el paso peregrino

Para encontrar la paz de tu mirada.

Malena Altamirano

Es domingo, cae la tarde y mis ojos aún te mojan

02.28.10 En mi recámara…Si tú no vuelves se esparce en el sonido.

   

Página 1 de 10

Politica

  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6

Migrantes

  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6

Cultura

  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6

Consciencia

  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6