Miércoles Marzo de 10 de 2010
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Nuevos y viejos metaleros coinciden: El de Metallica, el concierto metalero más grande de Guadalajara

Metallica.

Metallica.

Guadalajara, Jalisco, México.

Todo comenzó cuando algunas horas antes del concierto estábamos en mi casa preparándonos para el concierto, matando unas caguamas y dándole duro al GH de Metallica... no, mejor  vámonos más atrás.

Podría decir que todo comenzó hace ya muchos años, en el siglo pasado, en la secundaría 4 mixta, cuando era un adolescente al que ya no le gustaba la música grupera predominante en mi natal Juchipila y había de dos sopas, o te gustaba The Cure, Depeche Mode, Tears for Fears y esas ondas, o te gustaba, Guns, Motley, Maiden y Metallica. Los bandos estaban bien diferenciados, y aunque había grados intermedios como Bon Jovy, Poison o Def Lepard, los metaleros eran metaleros y los fresas eran fresas y no tenían mucho en común.

Sin embargo ayer (desde hace muchos años), dichos bandos se mezclaban pero no se confundían, las greñas largas, pantalones ajustados y playeras negras eran fácilmente identificables de los atuendos comprados en Zara que pretendían encajar en el kit de identidad de rockero glamoroso. Aquellos metalheads de mis tiempos hubieran pateado algunos traseros y mentado muchas madres, pero fuimos los que compramos boleto para las localidades más baratas a quienes nos la rayaron “Pin-ches pobres, pin-ches pobres”  nos gritaban y eran mucho más enérgicos que el “los trajo su mamá, los trajo su mamá” con los que intentábamos contestarles. Sí, muy lejos quedaron aquellos tiempos y ahora no importa tanto ver a Metallica una semana y a la siguiente desgreñarse con Coldplay.

Algo parecido ocurrió allá por 1991 cuando Metallica se afresó y sacaron el Álbum Negro, donde hicieron al lado a los fans más aferrados buscando reclutar un público masivo, metal que  se tornó aluminio, que ya no era exclusivo de un hermético público de headbangers y de alguna manera definió parte del eclecticismo de la década de los noventas; creo que a partir de entonces hasta se volvió un tanto incómodo que alguien fuera etiquetado como metalero (a menos que realmente lo fuera) y Metallica tuvo gran parte de la culpa de eso.

Las colas eran enormes y no pude evitar recordar las surrealistas formaciones que presenciamos aquellos que fuimos a ver a Roger Waters en el mismo recinto, esperando algo similar (colas para meterse a la cola, filas que daban vueltas en círculo sin poder identificar dónde comenzaban o dónde terminaban o inclusive su destino, como la serpiente que devora su propio rabo), pero afortunadamente el acceso fue rápido y alcanzamos a escuchar a Mastodon quienes tocan dos tres aunque todas sus canciones pudieran parecer iguales a oídos no entrenados.

La neta hasta a mí me da güeva hablar de lo que siguió con Metallica después de ese lejano, inocente y confundido 1991, los fans de hueso colorado les dieron la espalda, mientras que la agrupación se prostituía por la fama y principalmente por el dinero a tal grado que reaccionaron como perros heridos contra Napster y lanzaron una tercia de álbums infames con un sonido muy distante al de sus grabaciones de los años ochentas. Pero de eso tienen la culpa los fans metaleros quienes no son capaces de asimilar las evoluciones de un género que no es propicio para evolucionar, que quieren que todo suene siempre igual y pocas veces perdonan que alguien busque ser diferente; y si no me quieren creer ahistan los casos de Motorhead y AC/DC que llevan décadas siendo celebrados por hacer el mismo disco una y otra vez. De seguro esa fue una de las razones que llevaron a Metallica a volver a realizar un disco rápido y duro como los de antaño con el Death Magnetic.

La expectación era mucha, la raza impaciente por que comenzara el concierto preferían mirar al escenario que escuchar la carrilla que  todavía estaban tirando los de gradas, quienes se sentían más chingones por tener un boleto más caro y la neta sí, porque se veía mejor y a pesar de la pantallota detrás del escenario, la banda headbanger es más alta que la de otros públicos y el 3 de marzo no está tan chingón para hacer conciertos.

¿Alguien todavía utiliza la palabra hevy?   ¡¡¡¡MEROL!!!!

No es secreto para nadie que un porcentaje muy grande de los estaban ayer al estadio en realidad no eran fans de Metallica , y eso lo intuyó perfectamente James Hetfield, quien se cercioraba que la gente tuviera el Kill 'em All y que al menos conociera las rolas viejitas y nos preguntaba si  "Sad But True" era demasiado “hevy” para esta ciudad tan fresa; y pues ni la mayoría tenía el Kill 'em All (chingo a mi puta madre si no) y Guadalajara puede ser fresa pero no tanto (al menos para esa rola), de repente se aliviana.

Pero igual ellos tocan para todos, conocen su show, conocen su público y el setlist estuvo chingón, aunque de seguro todos nos quedamos con ganas de escuchar alguna que no tocaron : 3 rolas del  Ride The Lightning, 3 Kill 'em All, 2 del And Justice y otras 2 del  del Master Of Puppets para los pocos fans sobrevivientes de los ochentas quienes aun los respetan y que ahora son unos señores que hasta llevaron a sus hijos al concierto, además de los nuevos metaleros adolescentes (que es la mejor edad para escuchar metal, cómo chingados no) y la abrumadora mayoría que se prendió escuchando el Álbum Negro del que tocaron 4 rolas, igual número que las del Dead Magnetic; afortunadamente no tocaron ninguna de aquellos discos de cuyo nombre no me quiero ni acordar.

No sé si es muy objetiva mi apreciación pero me pareció que la sonorización no fue la mejor, mi oído percibía desniveles en el sonido; guitarras y baterías que a veces se escuchaban estruendosas y de repente  se ocultaban detrás de otros sonidos, aunque dicen que rumor del concierto podía escucharse hasta a 15 minutos de distancia (en carro) del estadio. Y no puedo echarle la culpa al recinto porque me consta lo cuadrafónicamente chingón que puede escucharse un concierto como lo demostró Roger Waters. Durante una canción (no me acuerdo cuál fue), la cámara enfocaba los rostros de los asistentes de primera fila, quienes aprovechaban su aparición en pantalla para poner su pose más ruda, mostrando los dientes, la lengua, fingiendo los ojos llenos de furia y no podía faltar la mano con cuernos y no pude evitar sentir un poco de pena ajena.

Y pues los fuegos artificiales y las flamas de lumbre que brotaban del escenario en los momentos cumbres del concierto mientras tocaban Master of Puppets, One, Nothing Else Matters y Enter Sandman y los efectos de cámara en la pantalla (que también era de resolución inferior a la de Waters, pero ya estuvo con ese güey, para este momento ya debieron de haberse dado cuenta que “lo mamo” mucho más que a los trashers de San Francisco) durante un duelo de requintos entre Hetfield y Hammet (que es una verga, por cierto) con sus guitarras perrísimas, haciendo un despliegue de energía que desgraciadamente no se reflejaba en la tribuna ya que había muchas personas que se veían serios o con sueño, como si ya quisieran que el concierto terminara, o los que se molestaban porque alguien se ponía a brincar y el inevitable contacto por la proximidad, que se asemejaba a los cigarros de una cajetilla, los sacara de su sopor, o sea, están en un concierto de ROCK, no se emputen si alguien se prende.

Puedo afirmar sin temor a equivocarme que presenciamos el concierto de metal más grande en la historia de Guadalajara. Al menos en lo personal yo le cumplí un sueño a aquel adolescente que fui que escuchaba hevy a todo volumen en sus walkman sport amarillos.

Cuando terminó el concierto algunos imbéciles que le cayeron directamente de la chamba y no fueron buenos ni para quitarse el saco y la corbata seguían aferrados a echarnos carrilla por nuestras localidades y gritaban “Se les va el camión, se les va el camión”, como si estuviéramos en las luchas, pero lo peor de todo es que era cierto. Total, la noche era larga, así que me regresaría caminando a mi casa.

 

Roger O'Donnell, músico alquimista de la creatividad y la tecnología

Roger, actualmente.

Roger, actualmente.

Tal vez muchos de ustedes conozcan a Roger O’Donnell por su trabajo como tecladista del grupo Gótico “The Cure”. Tal vez lo recuerden tocando un sintetizador con el pelo revuelto y el rostro pintado de blanco, pálido como si acabara de morir. Pero esa faceta de Roger es una que él prefiere ver en el pasado, y situarse en el presente.

Un presente maravilloso en el que igual pasa días intensos preparando proyectos como solista, grabando en su estudio personal con sus “juguetes”, su Sintetizador Moog y su MacBook Pro, o grabando un material para un disco en el que participará tocando el piano junto a un Chelista. O preparando material para su disco Electrónico, un ámbito en el que O’Donnel no es nuevo.

Roger se confiesa una persona que no tiene hobbies, pero en realidad es un apasionado de la tecnología, tal como usted lo descubrirá a lo largo de este texto.

Por primera vez, en exclusiva para una revista online, Roger O’Donnell aceptó una corta entrevista para Avenida24.com.

Como preámbulo les platicaré que Roger aceptó sin problemas ni dilaciones la entrevista. Este reportero propuso aprovechar la tecnología y hacerla por WebCam, pero Roger lo rechazó porque dijo que está demasiado ocupado. Así es que le hicimos a través de varios correos electrónicos  una entrevista epistolar.

AVENIDA24.com (AV24): Roger,  en tu trabajo, sea solista o en grupos se nota cierta espiritualidad. ¿te consideras espiritual? ¿Tienes un gurú o sigues en camino espiritual? ¿De dónde proviene la inspiración?

ROGER O’Donnell: No soy una persona espiritual en el sentido tradicional de la palabra, mi inspiración proviene de adentro de mí, y de algunas fuerzas externas, otras de mis experiencias. Soy una personal emocionalmente intensa y vivo en mis emociones. Ellas me impulsan y toman el control de mí.

AV24: De las siguientes etiquetas, ¿cuál te pones?: “¿artista?”, “¿músico?”.

ROGER O’Donnell: Soy ambas; existen músicos que son artesanos que trabajan en su música y otros músicos que crean arte. En cualquier momento puedo ser uno, ambos o ninguno. Me esfuerzo por crear música como el resultado directo de la inspiración, de un momento efímero de creatividad.

Roger, con su Moog y su Macbook.

Roger, con su Moog y su Macbook.


AV24: Roger, platícanos sobre tus raíces. ¿De dónde vienes?

ROGER O’Donnell: Nací y crecí en Londres, Inglaterra, e inicié a tocar el piano tan pronto como pude caminar. Fue una decisión temprana, no realmente una decisión, sino algo que se dio de manera natural. Ser un músico profesional, eso sí que fue una decisión más difícil, pero una decisión que tomé también de manera natural, y tengo mucha suerte de hasta dónde mi carrera me ha llevado.

Y eso de suerte lo deberíamos tomar de manera literal, porque en 1986 O’Donnell fue llamado a tocar el teclado para los ochenteros “Psychedelic Furs”, y más tarde a ser artista invitado para el álbum “Kiss me, Kiss Me, Kiss Me”, de The Cure.

Después, Roger O’Donnell es invitado a formar parte como miembro “oficial de la banda”, en sustitución de Lawrence Tollhurst, de quien en su momento se habló que tuvo problemas con las drogas y fue sustituido con O’Donnell.

AV24: ¿Por qué estás tan interesado en los Sintetizadores Moog? Personalmente creo que aunque son viejos, suenan increíble.

ROGER O’Donnell: El que uso es un “Moog Voyager” y es un sintetizador nuevo,  fabricado actualmente. Amo sus sonidos (registros), su interface y la manera en la que puedo interactuar con este instrumento.  De cualquier forma, en los últimos tiempos he tenido un nuevo acercamiento con el piano, lo he redescubierto, y me he enamorado de él de nuevo. El Piano fue mi primer instrumento y probablemente será el último.

AV24: Platícanos de tu experiencia con tu Macbook Pro.

Roger O’Donnell: Todo lo que hago musicalmente hablando tiene que ver con mi Mac. De hecho, mi vida entera se resuelve con mi Mac.

Podría parecer un gran comercial para Mac, pero si usted entra a Youtube.com verá que realmente O’Donnell hace música sólo con su Moog y su Mac. Incluso, podrá ver videos de O’Donnell impartiendo clínicas de sintetizador y Mac en tiendas Apple.

AV24: Después de este tempo trabajando en solitario, ¿cómo te sientes mejor? ¿Sólo o en grupo?

ROGER O’Donnell: Amo trabajar con músicos que respeto y de los cuales me puedo alimentar. La interacción entre músicos es una cosa grandiosa, el “timing” (refiriéndose a las agendas y a la convivencia en el estudio), y todas las sutilezas de trabajar juntos.  He estado trabajando de manera solista por un buen tiempo ya, pero me encuentro justo a la mitad de un proyecto con el músico Chelista  Paul Van Donger – el proyecto de Piano y Chelo  del que hablaba – y ha sido una experiencia increíble.

AV24: Coméntanos qué proyectos musicales estás realizando actualmente.

ROGER O’Donnell: Bueno, actualmente estoy envuelto en varios proyectos músales. De ellos, los más conocidos son mis álbumes electrónicos en solitario realizados por completo con mi sintetizados Moog Voyager y mi computadora Mac. Lancé un EP (Extended Play) de Jazz, y actualmente estoy trabajando en el proyecto de piano y chelo que antes te comentaba y un proyecto vocal. Me gustaría continuar explorando áreas de la música que amo y que me gustaría apropiarme o hacer propias de alguna manera.

Roger en el tiempo de The Cure.

Roger en el tiempo de The Cure.


AV24: ¿Cómo suena tu vida en este momento? ¿Qué escuchas?

ROGER O’Donnell: Muy rara vez escucho el trabajo de otros artistas cuando me encuentro trabajando, así es que por el momento escucho sólo mis propias composiciones.

AV24: Existen críticos de la música que dicen que “el rock ha muerto”, y en mi particular punto de vista, creo que no hay nada nuevo bajo el sol. ¿Qué opinas?

ROGER O’Donnell: Nunca he sido fan de la música Rock”, dijo el músico y continuó: “Es algo totalmente frío e impasible… “

Para todos los que hemos seguido la trayectoria de O’Donnell, esta declaración podría sonar incoherente, pero articulará mucho sentido si tenemos en cuenta su trabajo más reciente.

AV24: Roger, existen personas que hacen un hito, marcan una bifurcación de caminos en nuestras vidas. ¿Quién ha cambiado tu vida?

ROGER O’Donnell: La persona que más ha influido en mi vida es Erin Lang, a quien he conocido, trabajado y vivido desde hace diez años con ella. Ella es un regalo increíble que me ha cambiado en muchas formas que nunca siquiera imaginé y me mostró mejores formas de vida.  Hoy honro haber tenido un lugar en su formación musical (de ella) y todo lo que hago musicalmente hablando se debe a su directa influencia.

Erin Lang es una cantante de origen Canadiense, específicamente famosa en la escena de Toronto,  con un estilo que mezcla lo “folk”, música simple de guitarra, violón, campirana, con un toque electrónico que hace un sonido muy agradable. Erin Lang cantó en dos temas de la grabación “The Truth in me (2007)”, de Roger O’Donnell, y al menos en otro de la grabación siguiente: “Music from the Silver box (2009)”. En mayo próximo se lanzará la más reciente grabación de Erin Lang“.

Al final, Roger comienza a contestar nuestras preguntas con mayor brevedad, pero no queríamos dejar de preguntarle lo siguiente:

AV24: Estamos muy interesados en saber qué opinas acerca de la industria de disquera. El acetato murió, el CD se resiste, y ¿cuánto más le queda al Mp3?, ¿Hacia dónde irá la tendencia?

ROGER O’Donnell: Como industria, creo que ya terminó. Seguirán existiendo personas que vendan millones de discos, pero es sólo eso, discos, no música, sólo un producto. La Música regresa ahora a las manos de las personas, que es donde comenzó, y a donde pertenece.

AV24: ¿Qué recuerdos tienes de México?

ROGER O’Donnell: Tengo muy buenas memorias de las tocadas en México. Creo que los fans mexicanos son los mejores del mundo. Lamento no haber visitado las pirámides aztecas.

AV24: Sí, realmente buenos recuerdos de ese Palacio de los Deportes lleno en 2004, varias presentaciones. Fabuloso. ¿Planes de volver pronto a México?

ROGER O’Donnell: Tristemente no. Hacer giras es caro. Tengo poco auditorio allá.

No nos cabe duda de la versatilidad de O’Donnell, quien supo remontarse en la ola en el momento justo y que lo ha llevado a participar en grupos icónicos, tales como los Psychedelic Furs o los más emblemáticos The Cure, y que ahora, conjuga en una especie de laboratorio o de taller artesanal la alquimia de la creatividad y la tecnología, el presente y el futuro, sin molestarse por el pasado.

Para finalizar, le pedimos que contestara sin pensar, la primera cosa que viniera a su mente, después de la palabra que propusimos:

Fama: Pasajera.

Música: Todo.

Amor: Perdido.

Espíritu: Mundo.

Comida: Necesaria.

Diversión: Deseo.

Soledad: Desesperación.

Londres: Hogar.

Toronto: Tristeza.

Sintetizador: Voz.

MAC: “Mía”.

Tecnología: Futuro.

The Cure: Pasado.

 

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