Miércoles Marzo de 10 de 2010
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"Rescatar a una persona es algo que con palabras no se puede explicar": equipo tapatío que apoyó en Haití

Luis López Romero, Marco Antonio Hernández Escoto, Luis Arturo García Pulido y Alfonso Fabián Susarrey. Los perros Elmer y Jane. Foto: Mónica Piñera.

Luis López Romero, Marco Antonio Hernández Escoto, Luis Arturo García Pulido y Alfonso Fabián Susarrey. Los perros Elmer y Jane. Foto: Mónica Piñera.

Guadalajara, Jalisco, México.

El 12 de enero pasado, el mundo se estremeció al conocer la magnitud de los daños ocasionados por el terremoto ocurrido en Haití. Miles de muertos, de damnificados y de fincas derruidas en un país considerado  el más pobre de América Latina.

De inmediato apareció la solidaridad mundial. Las primeras horas eran vitales para rescatar a personas entre los escombros. México y Guadalajara en particular no podían quedarse fuera de esa ayuda y hasta Haití llegaron diez miembros del Equipo de Búsqueda y Rescate de Estructuras Colapsadas, entre ellos, cuatro bomberos tapatíos, quienes compartieron con avenida.24com la experiencia vivida durante seis días.

Después de ocurrida la tragedia, se emitió una pre alerta para que los integrantes del grupo conformado  por bomberos, Cruz Roja y Protección Civil, se prepararan por si su presencia era requerida por la Secretaria de Gobernación, que coordinó el envío de ayuda. Es un procedimiento normal en este tipo de eventos, explicó Luis Arturo García Pulido, el oficial a cargo del grupo del Departamento de Bomberos.

“Nosotros nos dimos cuenta que íbamos a ir, hasta  las dos de la mañana. El punto de reunión fue la Unidad Estatal de Protección Civil de Jalisco, a las doce del día. Partimos a la Ciudad de México en camioneta. Llegamos al hangar presidencial y a la una de la mañana volamos en un avión Hércules de la Fuerza Aérea a Isla Cozumel, para hacer escala y después a República Dominicana”.

Rescate en situaciones extremas

Viajaron con un equipo limitado por el espacio de la aeronave, pero con muchas ganas de trabajar, y a pesar de que ya habían visto imágenes a través de la televisión, no sabían como estaba la situación real, recordó Luis Arturo.

“Llegamos al aeropuerto de Puerto Príncipe y comenzamos a bajar equipo. Lo primero que nos impacta es el calor. La temperatura llegaba a los 39 grados centígrados. Nos instalamos en el campamento internacional de grupos de búsqueda y rescate  que estaba dentro del aeropuerto y el Centro General de Mando de las Naciones Unidas nos asignó la misión”.

A la hora y media de haber aterrizado, ya estaban trabajando en el sector ocho, asignado a la delegación mexicana. Para las labores de rescate, la ONU dividió en 25 sectores la ciudad. La primera encomienda fue una casa que alguna vez fue de tres pisos. Ahí rescataron ya sin vida a un diplomático.

Alfonso Susarrey, rescatista y paramédico, comentó que encontraron a los haitianos muy afectados. Los primeros dos días se notaba que la gente estaba desconcertada, sin saber qué hacer, y aunque después se mostraron un poco más dispuestos a ayudar, la búsqueda de sobrevivientes fue por parte de los cascos azules de la ONU y los rescatistas internacionales.

En su caso, estuvo muy al pendiente de la salud de sus propios compañeros, porque el intenso calor fue otro de los inconvenientes para realizar los rescates.

“Hacíamos rondines de 15 minutos para que los compañeros no se fatigaran, y si alguno se notaba muy cansado lo pasábamos al área de hidratación, para recibir atención y que continuaran trabajando”.

Experiencia cargada de aprendizaje

El viaje al pequeño país del Caribe les permitió darse cuenta de que su preparación es la adecuada, aunque hay aspectos por mejorar en su trabajo, sobre todo en la logística, si bien en este caso hubo muchos factores que estuvieron en su contra.

“Salimos al día siguiente del terremoto y tardamos un poco más de 24  horas en llegar y todos sabemos que ese es tiempo valioso para salvar vidas. Quizá fue lo que falló un poco, habría que corregir los tiempos de traslado. No fue inherente a nosotros. El aeropuerto de Haití no funcionaba de noche, hasta que Estados Unidos tomó el control”, explicó Susarrey.

Marco Antonio Hernández Escoto es experto en estructuras colapsadas, instructor certificado a nivel internacional y también estuvo en Haití. “Era una ciudad devastada, yo creo que el 70 por ciento de las  edificaciones estaban derrumbadas y el 30 por ciento restante estaba de pie, pero con daños estructurales importantes. La gente caminaba de un lado a otro sin saber dónde ir, a quién acudir  para pedir ayuda”.

Dijo que les hubiera gustado ayudar más, pero las condiciones no eran las óptimas. Siempre iban acompañados de Cascos Azules. Trabajaban hasta las seis de la tarde, primero por la falta de luz y también por seguridad, pues comenzaron los disturbios de la gente desesperada por encontrar agua, comida y un sitio donde dormir.

Las casas y edificios de Haití  eran  de ladrillos, piedras, concreto y arena de rio, pero en opinión de los ingenieros estructurales, tantos derrumbes se debieron a que estaban construidas con varillas lisas y no medio corrugadas que permiten una mejor fijación del cemento. Además, explicó Marco Antonio Hernández, quien tiene 14 años en la corporación, las fisuras de las construcciones que quedaron de pie son tan grandes, que las hacen inhabitables.

Escuadrón canino en acción

A los cuatro bomberos de Guadalajara que viajaron al país caribeño, los acompañaron dos perros especialistas en la búsqueda de personas atrapadas bajo los escombros y que estuvieron a cargo de Luis López Romero, quien señaló que los canes trabajaron bajos condiciones difíciles. “Ellos no están acostumbrados a un calor extremo, había que estarlos hidratando todo el día y tenerlos en sombra cuando no estaban trabajando”.

Jane y Elmer, los perros de raza labrador, trabajan por turnos. Cuando llegan a una construcción derrumbada lanzan a uno y gracias a su olfato desarrollado comienza a buscar gente bajo las piedras. Cuando el perro marca la zona donde cree hay alguien, entran los rescatistas, y hasta que se saca a la persona vuelve a entrar el perro, que mientras permanece en un lugar neutro.

En Haití, el escuadrón canino logró rescatar un cuerpo sin vida en lo que alguna vez fue el Palacio Nacional. Regresaron cansados, por eso ahorita no tienen prácticas, sólo los sacan a recreo. Para llevar a los perros de viaje, Luis tuvo que preparar su equipaje, suficiente alimento sólido, sus juguetes que sirven de premio después de su labor, y sus certificados médicos.

Terapia para reponerse de la tristeza

Después de una catástrofe como la que azotó a Haití, el tiempo es vital para rescatar víctimas. Los seis días que estuvieron allá quizá son pocos, pero así lo marcan los protocolos internacionales que manejan 72 horas de probabilidades de vida, aunque hay casos extraordinarios.

“Nosotros trabajamos así, porque así lo hace la ONU. La etapa de búsqueda y rescate se tiene que cerrar por fuerza para entrar a una etapa de estabilización en el país, entrega de víveres, medicamentos y posteriormente a la reconstrucción”.

Para los cuatro rescatistas, la experiencia de Haití fue enriquecedora, de mucho aprendizaje y una gran satisfacción. “Rescatar a una persona es algo que con palabras no se puede explicar, el  gusto que  te da rescatar a alguien, el saber que estuvo atrapada y que gracias a tu esfuerzo, a tu técnica, lograste salvar. Es increíble, muy bonito”, sintetizó Alfonso Susarrey.

¿Queda tristeza después de un viaje de estos? Luis Arturo respondió que después de un evento de esta magnitud, con situaciones plagadas de estrés y tensión, deben pasar por un ciclo de evaluaciones psicológicas para volver a la normalidad. El proceso puede tardar un mes.

“Hay algunos que vienen muy bien, otros no venimos tan bien, las imágenes fueron muchísimas, el dolor fue demasiado, el impacto social bastante grande, afecta mucho ver tal cantidad de niños, es muy triste lo que pasó”, concluyó.

*Mónica Piñera es periodista mexicana.

Comentarios (2)
Valor
2 Martes, 09 de Febrero de 2010 22:02
Dinorah
Todo el relato da cuenta de un gran valor por parte de los rescatistas, alegra saber que existen personas valientes y generosas; por supuesto es muy positivo que mencionen la forma en que se recuperan emocionalmente de vivencias tan extremas como la que acaban de vivir en ese país tan golpeado por la naturaleza y por la marginación social.
Felicitaciones
1 Lunes, 08 de Febrero de 2010 18:19
Archivaldo Piñera
Da gusto ver que existe un grupo profesional de rescate , felicitaciones a ellos, normalmente no los tenemos presente , sino hasta que se necesita su ayuda; interesante conocer de alguien que estuvo en el sitio y saber por ellos la magnitud de la tragedia

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